El ensayo “Ecuador: Señales particulares” de Jorge Enrique Adoum presenta variantes sobre la identidad y las razones por las cuales los ecuatorianos somos o decimos que somos ecuatorianos.
Inicia con humor negro o sarcasmos, para mi parecer. Con afirmaciones o paradigmas que mencionan o hacen referencia a que: “Lo ecuatoriano no existe” y que lo único que tenemos en común es el territorio “No hay nada que nos une o que nos identifique además de un territorio en común”.
Además cita que “No hay ningún nosotros” que la variedad de culturas, etnias e ideologías no es más que otro aspecto que diluye la identidad ecuatoriana. En estas afirmaciones, no hace un juicio de valor, ni presenta posturas drásticas, sino que dice las cosas francas para demostrar que existe una identidad en común y que los que necesitamos es abrir los ojos y entender que los ecuatorianos tenemos mucho en común y que lo único que necesitamos es aceptarlo.
Hace mucha referencia a las características históricas de nuestro país, menciona que: “La poca historia que nos identificaba se ha desvanecido”, y que la máxima manera de comprobarlo es analizando la política actual, quien la demuestra sin esfuerzos. Además hace hincapié en que el “Alma colectiva” cada vez es menor y que los regionalismos y los problemas internos no son más que teatros de profundos desencuentros que fortalecen esa brecha entre ecuatorianos y ecuatorianos.
Dentro de sus varias frases menciona que nuestra identidad “Es aquello de lo que siempre queremos huir” que para muchos ser ecuatoriano no significa nada y que la sociedad es algo que todos lo condenanos pero que interiormente la practican. “La identidad y fracaso” es otra variante que pretende criticar. Pensar que la identidad es algo sencillo y fácil de construir, es otra farsa que como sujetos que convivimos en una sociedad deberíamos entender. “La identidad no es un tatuaje que no nos podemos borrar”, la identidad más aun de un país es un proceso continuo en el que todos quienes nos consideramos ecuatorianos debemos fomentar. La cultura y la historia no son los únicos ejes de la identidad, el nacionalismo y el amor interno que forjamos y trasmitimos es una forma de aportar hace ese gran “sello Ecuatoriano”.
Un paréntesis dentro del análisis de este libro es el “desprecio a la política” que se maneja, a mi criterio en la mayoría de su contenido, desde su análisis de la absurda política que se ha venido manejando en toda nuestra historia y hasta llegar a la repudiable política actual.
Dentro del contexto histórico de las culturas cita que “No existen culturas puras” y que Ecuador es un claro ejemplo de eso, cita que según Bolívar los ecuatorianos no somos ni español ni indio. Resume que la actualidad de las diversas sociedades mundiales es una mezcla interesante de culturas que gracias a la migración se fueron produciendo.
En cuanto a la historia de la independencia cita que “somos tan jóvenes que parece difícil acostumbrarse a nosotros mismos” y que en estos 170 de Republica no hemos sido capaces de forja una cultura nacionalista que sea capaz de defender por si solo una soberanía de verdad. Acotando que ni los maestros de escuela saben la historia de nuestra pátria.
Además hace un comentario o sarcasmos (por así decirlo) que como podemos pedir identidad, si el mismo nombre de nuestro país NO nos representa en su totalidad. Que Ecuador es un nombre que los científicos extranjeros utilizaron para calificar nuestra situación geográfica, que si fuera por historia propia deberíamos llamarnos ”Republica de Quito” y que por no entrar en conflicto con Guayaquil o Cuenca se busco un nombre intermedio, será drástico decir que desde esa época el regionalismo era hincapié de disputas políticas.
Mencionó que algo que en los jóvenes y en generaciones anteriores promovió ese amor por la patria fueron los sucesos bélicos con el vecino país Perú, el hecho de poder ser invadidos (versión local) sirvió para que despertara ese nacionalismo que faltaba y falta. Lo lamentable es que ese animo de unión, duró lo mismo o menos que las intenciones políticas de buscar esa integración ecuatoriana.
“Creo en un país” es uno de los tópicos finales del libro donde presenta pautas de que el como artista y ecuatoriano buscar o desea. “Creo en un país donde el joven sea respetado como el adulto y la mujer como el varón, el pobre como el rico, el indio el negro y el mestizo como el blanco es decir un país donde no hay más privilegios que para los niños” me quedo como conclusión con este párrafo en donde pone a consideraciones de sus lectores su visón de país y de cultural. El respeto a la multiculturalidad que tiene país y que para mi no solo es nuestra cultura sino nuestro tesoro.
Este libro no es solo la manera en que un ecuatoriano ve a otros ecuatorianos y el resumen de historia ecuatoriana o peor aún un análisis de la muy “establecida política ecuatoriana”, sino es una reflexión de un ecuatoriano que tuvo el valor de decirles a los ecuatorianos lo anti-ecuatoriano que somos. Esta reflexión lo llevo a investigar el porque de este hecho, recapitulando hechos históricos, sociales, económicos y lamentablemente políticos que nos llevaron a ser los que realmente somos.
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Buen libro, pero lo de “varias variantes” como que no me convence…
ola, necesito el resumen de este libro, ecuador, señas particulares, si me ayudas, porfa me lo ´puedes enviar a mi mail: pollo.con.chile@hotmail.com
gracxias
nesesito el resumen por fa ahoriata de este librro senas particulares de jorge enrique adum…
muchas gracias esto me ayudo mucho
excelente libro, que pena reconocer que no tenemos identidad propia, que decir montubio, chagra o morlaco, es casi un insulto, cuando deberiamos sentirnos orgullosos, me parece que el escritor hace un analisis muy certero de nuestra falta de identidad