La trama de este libro nos transporta a Francia de 1995 época en la que se vivió una intensa lucha social entre los intelectuales, mismo que apoyaban al gobierno, y los huelguistas una mezcla de transportistas, trabajadores y estudiantes se enfrentaron en las calles teniendo como primer resultado el colapso de un país sumergido en políticas racistas.
Los principios de este conflicto fue a partir de la estrategia política de tratar de excluir la posibilidad de una crítica de izquierda a una política económica y social reaccionaria que se oculta con un lenguaje liberal y hasta libertario que tenia como resultado la brecha de ricos y pobres, la desigualdad, la corrupción y la explotación.
Estos movimientos surgieron como la única esperanza y como una libertad forzada de un destino que parecía inevitable, con el mito de la “globalización” nació también la contraparte y las criticas a un sistema que para la mayoría de la clase media le parecía una forma de hacer más ricos a los ricos.
Con la caída de los regímenes “comunistas” los conservadores encontraron ahí su conclusión pagana que fomenta como única manera de organización al capitalismo letal e híper conservador que buscada una adhesión mundial de la libertad de comercio sea cual sea el precio, esto provoco muchos conflictos sociales, la aparición de la “típica” lucha de clases que desarrolla a su vez estas revoluciones que nacen en este caso del proletario que vive y se da cuenta del desempleo, de la pobreza y de la explotación.
“Pero lo más importante es que en todas partes se comprendió lo que se escondía detrás de la invocación a la necesidad económica: el regreso a una forma modernizada de capitalismo salvaje y la demolición del Estado Social”. Es uno de los párrafos donde el autor pretende explicar el motivo ideológico del levantamiento social. Pierre en forma de entrevistas y en primera persona nos cuenta en este libro como el vio y vivió este hecho desde un punto de vista de consolación, mediación y periodístico.
¿En qué sociedad deseamos vivir y en qué sociedad queremos que vivan nuestros niños? Esa es la pregunta que planteó el movimiento social de noviembre y diciembre de 1995, y ésa es la razón por la cual la gran mayoría de la población la reconoció como legítima y sobre todo necesaria, la posible implantación de nuevas leyes de corte racista denominadas “Ley de Pascuas” fue el impulso para que los huelguistas crean en una movilización social que busque contrarrestar este hecho de exclusión, el humanismo salio a brote, los pequeños movimientos se convirtieron en ejercito de ideas, gritos, propuestas y sobre todo de patriotismo.
La lucha contra el desempleo y la exclusión se fortaleció, los movimientos de huelguistas que iban en contra de un pequeño grupo de intelectuales franceses que pretendían imponer ideologías económicas, políticas y sociales. Los servicios públicos, garantías de igualdad, solidaridad y la transparencia y honestidad de parte de los creadores y administradores del empelo eran unas de las finalidades de estas huelgas sociales. Su objetivo era buscar una Europa democrática, ecológica y social
Como resultado, de está innata y legitima marcha social, se dio el movimiento social que plateó, con una fuerza enorme y de manera consensuada, entre lideres, intelectuales, sindicalistas, feministas desocupados, sin-techo entre otros, la igualdad efectiva de los derechos para todos, hombres y mujeres, nacionales e inmigrantes, habitantes de las ciudades y del campo.
Con el grito de “Ya estamos hartos del racismo de Estado”, el moviendo de huelguistas demostró como una de sus más nobles causas, el hecho de solidarizarse y combatir la xenofobia de Estado, siempre desde el hecho ideológico los huelguistas sintieron que eran un deber como sociedad el reaccionar ante hechos o políticas de estado que incitan y cometían desde sus curias hechos racistas, estos huelguistas siempre estuvieron convencidos que sus políticas eran criminales y que todos estaban el la obligación de comprometerse para que estas ideologías paganas no motiven a una estupidez global. La solidaridad con los extranjeros amenazados en sus derechos, su dignidad, su existencia misma, puede ser el principio de una nueva solidaridad de todos aquellos que buscan resistir a la política de la bajeza. Pierre en este párrafo aclara esta visión solidaria y yo diría humana y existencialista.
En uno de los capítulos Pierre explica la necesidad de los medios de comunicación al momento de un levantamiento y al pretender alzar la voz ante el poder, menciona que en la actualidad nadie puede iniciar una acción sin el apoyo de los medios. Tener el apoyo de los medio es subjetivo porque el siempre hecho de salir en los medios es preponderante al momento de querer llevar una revolución a la luz, podemos explicar esto citando una frase que manejan los críticos y quienes hacen Televisión: “Si no sale en la TV no existe”.
Siendo los periodistas o quienes administran los mismo, los manipuladores o “organizadores” de la agenda de opinión pública , el periodismo termina dominando toda la vida política, científica o intelectual de un pueblo sumergido en este tiempo en un status quo mediático que su define en una sala de redacción.
Además de cortar la participación los medios (no todos) viven o se sumergen en una actitud susceptible en este tema Pierre cita lo siguiente: “se puede hablar de los curas, de los patrones e incluso de los profesores, pero sobre los periodistas es imposible mencionar las cosas que llegan a hacer”.
“Es la televisión la que define el juego: los temas de los que hay que hablar, qué personas son importantes y cuáles no”, las sociedades se han resumido a minutos de fama que de una u otra manera coartan las ideologías, la falta de preparación, los monomios e intereses de los medios y sus actores han hecho a un lado la ética y sobre todo el buen uso de la palabra, saben todo y a sus vez no saben nada.
Finalmente este libro en formato de entrevistas, muy critico y muy directo nos da una visión de las causas, resultados y reacciones que produjo el levantamiento de los huelguistas en Francia en el año de 1995, los intelectuales versus los trabajadores, los periodistas y sus complejos. Nos cuenta el contexto y expansión de este hecho que provocó un inminente grito ante los propósitos racistas que se implantaban en Europa, la solidaridad de quienes aun sueñan con un mundo justo y humano a fin de cuentas.